El problema
Los tickets viven arrugados en la guantera
Se pierden, se descoloran, y siempre hay uno que aparece dos meses después. Los kilómetros se apuntan de memoria en una libreta, se calculan a ojo y nadie sabe a qué tarifa.
Y va pegado al control horario más de lo que parece: quien se desplaza a casa de un cliente o a una obra es exactamente quien ficha fuera. La misma persona, el mismo día, la misma aplicación.
- La persona elige el tipo —ticket o factura, kilómetros, o dieta—, pone la fecha, el concepto y el importe.
- Hace la foto del ticket ahí mismo: sin escanear, sin guardar el papel y sin mandarlo por WhatsApp.
- Si son kilómetros no pone importe: pone los kilómetros, y mientras escribe ve la cuenta hecha.
- Tú apruebas o deniegas viendo el ticket sin salir de la pantalla.